Mojigatos

¿Qué nos sucede? A todos. Que nos hemos vuelto una manada de insulsos mojigatos.

Ya no es una cuestión de igualdad, de lucha de géneros, sino de un contrasentido asombroso. De un lado somos los más “progres”. Una chica de 16 años puede abortar sin consentimiento paterno, ahora bien, para irse de excursión con el instituto necesita el consentimiento paterno. ¿Dónde está la moderación o el sentido común? Si los queremos considerar adultos, hagámoslos con todas las consecuencias.

Por otro lado somos unos gazmoños, unos puritanos que deseamos conservar lo que la doctrina protocolaria considera ético.

No es que quiera volver a mi juventud punk, con banda sonora de Sex Pistol o The Clash (inconmensurable London Calling), a la movida madrileña que llevó a un buen puñado de amigos a engancharse a la heroína, tan de moda en aquellos tiempos. Nada de eso. Fue una experiencia traumática ver el deterioro físico y psíquico de mis amigos. Pero tampoco es de recibo convertirnos en una sociedad como la estadounidense, donde sólo los judíos pueden hacer chistes de judíos o los hispanos reírse de su condición de hispanos. Un hispano no puede contar chistes sobre judíos y viceversa. Es éticamente censurable.

Hacia ese camino vamos, hacia el camino de la censura general y de la autocensura. Recuerdo que hace unos años, retiraron un anuncio de Amena (hoy Orange) en el que salían personas con acondroplasia, vulgarmente denominados enanos o, en términos políticamente correctos, personas de baja talla. El anuncio hacía referencia a las tarifas bajas y una asociación decidió quejarse y obtuvo la retirada del anuncio porque vulneraba la sensibilidad de las personas de talla baja.

Siempre pienso en los actores que formaron parte del anuncio. Lo complicado que resulta para estas personas encontrar un hueco en espectáculos, cine o anuncios. Si su propia comunidad se les echa encima, ¿dónde podrán trabajar? En seguida pienso en Michael J. Anderson, uno de esos actores carismáticos de David Lynch que hizo una interpretación excepcional en la serie Carnivale.

En estos días leo varias noticias que reafirman mi inquietud sobre los límites de la ética tan mojigatos que nos hemos marcado y recuerdo la secuencia de El sentido de la vida de los Monty Python y en un gran número de sus escenas que hoy en día no podrían emitirse en ningún canal de televisión porque vulneraría lo políticamente correcto y en un instante habría un sinnúmero de denuncias o llamadas o quejas al defensor del espectador, que para eso sí estamos con la escopeta cargada, pero para participar en la educación conjunta de nuestros adolescentes no.

Esta escena de El sentido de la vida, sería impensable realizarla hoy en día:

Hace unos días, el metro de Londres censuró el cartel del nuevo disco que han grabado Metallica junto a Lou Reed, simplemente porque consideraban que su grafismo se asemeja mucho al de un “graffiti” y eso puede estimular el vandalismo adolescente. Asombroso.

Leo, consternado, que el último videoclip de Rihanna, de la que no soy en absoluto devoto, ha tenido que suspender su grabación porque un granjero irlandés consideraba demasiado atrevido un topless en sus tierras. ¿A estas alturas del partido nos vamos a alarmar por algo que todos conocemos? Los videoclips tienen un elevado contenido erótico para poder vender mejor la canción, de otro modo, las carencias musicales de este tipo de artistas serían más que evidentes. Basta con ver esa dichosa canción que ponen de continuo en discotecas y gimnasios de una tal Inna que se llama Sun Is Up. Letra culta, cuidada y poética donde las haya.

Si seguimos en esta línea, tendríamos que resucitar a ilustres casquivanos especialistas en el escapismo de la censura como Berlanga o Bardem, los Houdini de otros tiempos. Si a todo lo que saliera en la televisión tuviéramos que tomarlo en serio y analizarlo de forma crítica, probablemente no se salvaría ni Salvados. No existiría la televisión.

Si desde los inicios del arte hubiéramos sido tan mojigatos como lo somos ahora mismo, gran cantidad de obras pictóricas no hubieran podido realizarse. La maja desnuda sería una obra púdica frente a El origen del mundo de Gustave Coubert, pintura de 1866, que sigue despertando controversia por su naturalismo.

En definitiva, seamos más permisivos o llegará un momento en el que no podamos comenzar una frase con el recitativo de “saben aquel que diu…”

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Una respuesta hacia “Mojigatos”

  1. Quizás sea la hipocresía de esta época, la Era de lo “políticamente correcto”. Se mantienen unos mínimos por un lado y quien pone las normas las transgrede sin pudor por otro. Si de algo se nutren todas esas esferas sociales de moral rígida es de los escándalos que provocan quienes se salen del círculo permitido. Ser más naturales y tener menos miedo al qué dirán podría ser de gran ayuda. En cualquier caso, hay mucha gente que no sigue esos preceptos estrechos y disfruta realmente de lo que hace sin causar daño a los demás. Y es con ellos con quienes resulta gratificante compartir la vida. Un saludo, Joaquín.

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