Latitud política
En fotografía, la latitud viene a ser, grosso modo, un rango dinámico en la escala de grises. Es decir, la capacidad de una emulsión o un sensor para percibir las diferentes escalas de grises que existen entre el negro y el blanco. Porque como es natural, ni todo es negro, ni todo es blanco en esta vida.
Es una lástima que en política, incluso en deportes, sólo puedan darse los opuestos: el yin y el yang, el blanco y el negro, el bipartidismo.
El fútbol está dominado por este bipartidismo, o el Barça o el Madrid, el resto de migajas se las reparten otros equipos que deben conformarse con lo que hay, porque ganar la liga es un imposible. Hasta el baloncesto comienza a tener esa misma rivalidad, esa bipolaridad que, por suerte, todavía zozobra.
En política, lamentablemente, debemos conformarnos con PP y PSOE, con un falso yin y yang democrático, porque la política que llevan a cabo es tan previsible como imprevisible son los mercados.
Resulta tan necesario como inspirador, sanear la política y el deporte de este bipartidismo. Dejar que entre en nuestro poder legislativo aire fresco novedoso. Sin embargo, hemos preferido el enroque y dejar que nos coman la torre antes que al rey.
Hoy en día ya no se vota con el mismo entusiasmo que hace unos años y el voto ha dejado de ser ideológico, salvo enraizadas ocasiones, para convertirse en un voto de castigo. el nuevo gobierno no gana las elecciones, las pierde su oponente por su pésima gestión. Así pasó con Aznar, así ha sucedido con Zapatero. Votamos dentro de los límites que nos permite el bipartidismo. Sería ineficaz votar a partidos como Tierra Aragonesa, al Partido Positivista Andaluz o al Partido de los Pensionistas en Acción. Pero no es ninguna torpeza tratar de abrir el abanico de posibilidades a otros partidos políticos, a otros equipos, como el Numancia, al que siempre le tuve una querencia irracional.
Claro que esto es peor que clamar al cielo, sería como clamar a una cloaca. Primero porque la ley electoral debería cambiar, actualizarse. ¿No lo ha hecho la Constitución de la mano de Merkel? Y, segundo, deberíamos reflexionar un poco más sobre la posibilidad de aceptar una latitud política que nos diera una gama de grises y no, como hasta ahora, esa dualidad entre blanco o negro; por llamar de algún modo a dos partidos que cada día parecen dos amebas en plena simbiosis.